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Uniones de Crédito


¿Qué son?

Las Uniones de Crédito son instituciones financieras, constituidas con el propósito de ofrecer acceso al financiamiento y condiciones favorables para ahorrar y recibir préstamos y servicios financieros.

Es importante destacar que las Uniones de Crédito no proporcionan servicios al público en general ya que solo están autorizadas para realizar operaciones con sus socios. La operación de las Uniones de Crédito está a cargo de sus mismos socios. Para ser socio de una Unión de Crédito se debe cumplir con los requisitos de participación establecidos en cada organización y adquirir determinado número de acciones de la Unión de Crédito.

Cabe señalar que los depósitos que algún socio efectúe a alguna Unión de Crédito no cuentan con ningún tipo de seguro de depósito. Así, existen uniones de curtidores, de pescadores, de ganaderos, de industriales, de campesinos, de comerciantes, etc., aunque también existen las denominadas “mixtas”, que aceptan socios con distintas actividades y las denominadas del “sector social” orientadas a atender al sector económico que por sus condiciones sociales, económicas y geográficas están incapacitados para acceder a las instituciones financieras tradicionales.


Actividades que realizan

Están constituidas como sociedades anónimas de capital variable, con la correspondiente autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) quien también se encarga de las labores de supervisión bajo las normas establecidas en la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito (LGOAAC) que las rige.

Entre las principales actividades autorizadas a las Uniones de Crédito, se pueden mencionar las siguientes:

  • Facilitar el uso del crédito a sus socios y prestar su garantía o aval, en los créditos que contraten sus socios.
  • Recibir préstamos exclusivamente de sus socios, de instituciones de crédito, de seguros y de fianzas del país o de entidades financieras del exterior así como de sus proveedores.
  • Practicar con sus socios operaciones de descuento, préstamo y crédito de toda clase.
  • Recibir de sus socios depósitos de dinero para el exclusivo objeto de prestar servicios de caja, cuyos saldos podrá depositar la unión en instituciones de crédito o invertirlos en valores gubernamentales.
  • Adquirir acciones, obligaciones y otros títulos semejantes y aun mantenerlos en cartera.
  • Promover la organización y administrar empresas industriales o comerciales para lo cual podrán asociarse con terceras personas.
  • Encargarse de la compra y venta de los frutos o productos obtenidos o elaborados por sus socios o por terceros.
  • Comprar, vender y comercializar insumos, materias primas, mercancías y artículos diversos así como alquilar bienes de capital necesarios para la explotación agropecuaria o industrial, por cuenta de sus socios o de terceros.
  • Adquirir, por cuenta propia, los bienes a que se refiere la fracción anterior para enajenarlos o rentarlos a sus socios o a terceros.
  • Encargarse, por cuenta propia, de la transformación industrial o del beneficio de los productos obtenidos o elaborados por sus socios;

Anteriormente, estaban en posibilidad de recibir de sus socios depósitos de ahorro. Hoy en día, solo lo pueden realizar las uniones que se hayan convertido en Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo, o bien como Sociedad Financiera Popular, y se sujeten a los señalado en la Ley de Ahorro y Crédito Popular (LACP) con el objeto de salvaguardar los intereses de los ahorradores. Lo anterior, con motivo de que ni el Gobierno Federal ni las entidades de la Administración Pública Paraestatal, pueden responsabilizarse o garantizar el resultado de las operaciones que realicen estas organizaciones auxiliares del crédito, así como tampoco asumir responsabilidad alguna respecto del cumplimiento de las obligaciones contraídas con sus socios o con terceros.


Problemática y perspectivas del sector

Aunque la figura jurídica cuenta con más de 70 años de establecida en nuestro país, el sector inicia su despegue real a principios de la década pasada, fuertemente impulsado como canal de distribución para un importante volumen de recursos financieros -principalmente de la banca de desarrollo-, ofreciendo una alternativa real de financiamiento con claras ventajas competitivas, como tasas de interés mas atractivas y esquemas de garantías menos “rigurosos” que los establecidos por la oferta crediticia tradicional.

Con estos antecedentes, durante los años 1992 a 1994 se experimentó un crecimiento de la cartera colocada a través de este tipo de intermediarios financieros con operaciones de muy variado giro, nivel de apalancamiento, importe y calidad crediticia.

Con las reformas de 1993, se desreguló de manera significativa su marco normativo con el propósito de fortalecer el financiamiento a las ya existentes y dotarlas de mayor autonomía de gestión y promover su desarrollo en el contexto de una mayor competitividad.

Posteriormente, la crisis de 1995-1996 confronta a muchas de estas empresas a una revisión integral de sus operaciones en un entorno gravemente adverso en lo macro y microeconómico, generando en primera instancia una astringencia crediticia por parte de la banca de desarrollo; simultáneamente, las tasas de interés de sus acreditados se elevan drásticamente acorde a la situación económica del momento, generando graves problemas de recuperación de cartera que a su vez se traducen en incumplimientos con sus acreedores, provocando una problemática generalizada, y ocasionando en última instancia una dramática reducción del número de este tipo de intermediarios de 402 al cierre de 1994 a 210 Uniones de Crédito en operación para septiembre del 2002 según datos de la CNBV.

Después de la crisis, la nueva etapa económica del país, está permitiendo la operación de aquellas uniones que atendieron con oportunidad sus requerimientos de actualización, equipamiento, profesionalización, reestructuración y consolidación financiera, y que operan con principios de sanas prácticas crediticias.

Hoy por hoy, la mayor parte de ellas encuentran su fondeo en primer lugar en los créditos que les otorgan sus propios miembros (socios) y en menor medida de préstamos bancarios y su patrimonio.

 

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Última actualización el Jueves, 19 de Mayo de 2011 16:41
 
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